Tu joya está hecha para llevarla, no para guardarla en un cajón
Con cuatro cuidados sencillos, la leche se mantiene igual y la plata sigue brillando.
La leche va sellada en una resina muy resistente con protección UV. Lo que más la estropea no es el paso del tiempo, sino el perfume, el agua y los golpes.
Quítatela para…
- Ducharte, bañarte o fregar. Que no toque el agua ni el jabón.
- Hacer deporte, limpiar la casa o cualquier cosa en la que se pueda dar un golpe, coger calor o mojarse de sudor.
- Echarte cremas, lociones o perfume.
- Tomar el sol o pasar muchas horas bajo una luz fuerte.
El perfume
Es lo que más daña la resina, la capa transparente que cubre la leche. Aunque no lo eches encima, los vapores se quedan en el aire y se pegan a la joya.
Si te perfumas, espera al menos 30 minutos antes de ponerte la joya.
Cómo mantenerla como el primer día
Pásale un paño suave para quitar el polvo. Con tu pedido va una gamuza de joyería que la deja como nueva.
Límpiala con un paño humedecido en agua con un poco de jabón sin perfume (tipo Fairy). Después, frótala suavemente con otro paño con una gotita de aceite de oliva.
Guárdala aparte, donde no se golpee ni se raye con otras joyas. Si va a estar guardada un tiempo, frótala con un paño suave de vez en cuando.
Nunca le pongas jabón ni perfume directamente.
Lo que no debe preocuparte
La plata se oscurece con el tiempo. El aire y la humedad la oxidan y puede volverse más oscura o amarillenta. No es un defecto: con la gamuza vuelve a brillar.
Tu joya no será idéntica a la de las fotos. El color y la textura dependen de tu leche, así que cada pieza sale distinta. Para nosotros, eso es lo bonito.
Toda joya cambia con el uso. Si se estropea, escríbenos y buscamos la forma de arreglarla.
Y si la resina cambia de color, te la reparamos gratis durante 3 años.
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