Soy Flor. Hago joyas con leche materna porque sé lo que pesa esa leche.
Di el pecho a mi hija durante más de seis años. Desde 2019 convierto la leche de otras madres en joyas, a mano, en nuestro taller de Valencia.
Primero fui madre lactante
Mi hija tiene ahora siete años. La lactancia fue una parte enorme de nuestra historia, con sus noches eternas y sus ratos de calma, y me cambió la forma de ver la maternidad.
Durante años estuve en un grupo de apoyo a la lactancia en Valencia, acompañando a otras madres. De ahí salieron amistades que todavía conservo, y también la idea de guardar esa leche en algo que se pudiera llevar puesto.
Hoy también soy asesora de lactancia, así que cuando me escribes con dudas sobre tu muestra, sé de qué me hablas.
Cada joya se hace aquí, una a una
No trabajamos en serie. Cuando llega tu muestra, la comprobamos con tu número de pedido y la etiquetamos. La leche se solidifica, se convierte en polvo y se sella con resina dentro de la pieza.
La plata la cortamos, soldamos, lijamos y pulimos a mano. Trabajamos con plata de ley 925, plata rodiada o con baño de oro, y oro de 18 quilates bajo pedido.
Por eso tardamos entre 8 y 12 semanas desde que recibimos tu muestra. No es lo más rápido, pero es la forma en que sabemos hacerlo bien y con la calma que merecen estos recuerdos.
Tres cosas que no cambiamos
Va identificada con tu número de pedido de principio a fin. Nunca se mezcla con otra.
Te avisamos por email en cada paso. Y si algo sale mal, te lo contamos y lo arreglamos.
Si la resina cambia de color, te la reparamos gratis durante 3 años.
Revisamos cada joya antes de que salga del taller. Y si algo no está como debe, lo arreglamos.
